Ucranianos recuerdan el Holocausto

El reverendo Patrick Desbois y su grupo han identificado más de 600 fosas comunes para algunos de los 1,5 millones de judíos asesinados por los nazis, en Ucrania.

En aquella época, sus entrevistados eran, en su mayoría, niños y adolescentes, testigos aterrados del asesinato en masa. Algunos fueron obligados a trabajar en el nivel más bajo de la máquina asesina nazi: como excavadores de fosas comunes, cocineros que alimentaban a los soldados nazis y costureras que remendaban la ropa arrebatada a los judíos antes de su ejecución.

Hoy viven en la pobreza rural, muchos sin agua corriente o calefacción, cerca del fin de sus vidas. Patrick Desbois los ha buscado en silencio, al recorrer caminos secundarios y campos olvidados en Ucrania, escuchar sus historias y buscar las anónimas fosas comunes. Sabe que son una fuente inigualable para documentar el asesinato de 1,5 millones de judíos de Ucrania, baleados y enterrados por todos los rincones del país.

No es historiador ni arqueólogo, sino un sacerdote católico francés. Sus herramientas más poderosas son su estilo casual y su vestimenta.

Al llamar a las puertas sin anunciarse previamente, el padre Desbois, de 52 años, busca despertar los recuerdos de los campesinos ucranianos como si tomara confesión, uno por uno, en la iglesia.

“A veces, al principio, no creen que soy sacerdote”, dijo el padre Desbois, en una entrevista. “Tengo que usar palabras sencillas y escuchar estos horrores, sin juicios.

No puedo reaccionar a los horrores que salen a flote. Si reacciono, las historias se detendrán”.

Durante cuatro años, el padre Desbois ha grabado en video más de 700 entrevistas con testigos y espectadores, y ha identificado más de 600 fosas comunes de judíos, la mayoría previamente desconocidas. También ha reunido pruebas de la ejecución de judíos entre 1941 y 1944, conocido como el “holocausto de balas”.

Con frecuencia, los entrevistados piden al padre Desbois que se quede a comer y a orar, como para bendecir, de alguna manera, sus actos de remembranza.

No juzga a los que fueron asignados a realizar trabajos para los nazis, y los estudiosos del holocausto dicen que ésa es una razón por la que es tan eficaz.

“Si viene un entrevistador judío, ¿qué pensaría la gente? Que es alguien que viene a acusar”, dijo Paul Shapiro, director del Centro para los Estudios Avanzados sobre el Holocausto en el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, en Washington. “Cuando viene un sacerdote, las personas se abren. Le da al tema una especie de legitimidad, una sensación de que está bien hablar del pasado. Hay absolución por medio de la confesión”.

A diferencia de Polonia o Alemania, donde el holocausto se mantiene visible a causa de los campos de exterminio, el horror en Ucrania fue escondido, primero por los nazis y más tarde por los soviéticos.

Algunos de los resultados de la investigación del Padre Desbois se encuentran en exhibición por primera vez en el Monumento de la Shoah, en el distrito Marais, en París.

Algunos testigos describieron cómo se les permitía a los nazis disponer sólo una bala a la espalda por víctima y que los judíos, en ocasiones, eran enterrados vivos.

“Un testigo contó cómo se movía la fosa durante tres días, cómo respiraba”, recordó el Padre Desbois.

Para verificar el testimonio de los testigos, el padre Desbois se basa en un enorme archivo de documentos de la era soviética, en el museo del holocausto, en Washington, así como en archivos judiciales alemanes.

Registra una ejecución o la ubicación de una fosa sólo después de obtener tres relatos independientes de testigos.

“Hablan como si estas cosas hubieran sucedido ayer, como si 60 años no existieran”, dijo el padre Desbois.

“Algunos me preguntan: ‘¿Por qué llega tan tarde? Hemos estado esperándolo’”.
Fuente: www.radiojai.com.ar