NUEVAS FORMAS PARA EXPRESAR EL ODIO CONTRA LOS JUDÍOS- Por Dvir Abramovitsch
Recuerdo con frecuencia lo que Martin Luther King decía del fenómeno antisionista:
"Usted declara que no odia a los judíos, que usted es sólo antisionista. Y yo digo: no trate usted de ocultar la verdad… cuando la gente critica al sionismo se están refiriendo al judaísmo, y eso es antisemitismo… el sionismo es el sueño y la visión del pueblo judío de regresar a su tierra y vivir en ella… básicamente, el anti sionismo es antisemitismo y así será siempre. Qué es ser antisionista? Se refiere a una persona que quiere privar al pueblo judío del mismo derecho básico que nosotros exigimos justamente para los habitantes del continente africano y del que gozan todos los pueblos sobre la tierra. Aquí se trata de discriminación contra los judíos, amigo, sólo porque son judíos. En otras palabras: antisemitismo."
A fines del año pasado, el escritor A. B. Yehoshúa señaló que "ya que no pueden atacar abiertamente a los judíos, ahora atacan al sionismo".
El antisionismo toma el antisemitismo "demodé" cubriéndolo de una apariencia de diálogo "culto". Sin embargo esto no puede engañar a personas concientes y provocarles dudas respecto de ocuparse de este tema o de no defenderse de él. Como se suele decir el diablo está en los detalles. El antisionismo es en esencia el reflejo exacto de un incontenible antijudaísmo "a nivel de la calle", y que se alimenta de mitos antisemitas, incitando asimismo a luchar contra la existencia del Estado de Israel. Es natural entonces que sea más fácil sembrar sentimientos antisemitas de vieja data disfrazados de antisionismo. Sin embargo de ningún modo se le puede dar al antisionismo el estatus de una cobertura cómoda, un modo de expresión "pulcro" para quienes escupen insultos antisemitas en todas direcciones.
Como para hacer orden, digamos que no toda crítica contra Israel esta considerada como antisemita. Nadie quiere impedir un debate libre, abierto y participativo. El problema reside en los niveles a los que puede llegar la mencionada crítica. Más allá de ello no hay ningún problema en el hecho de que quienes apoyan la causa palestina expresen su oposición y dejen oír las críticas más severas, tanto como para expresar su posición respecto de las políticas adoptadas por el gobierno de Israel. Y esto a condición que reconozcan el derecho a existir del Estado de Israel, que no nieguen el derecho a la vida y a la autodeterminación del pueblo judío y que no pidan a gritos la destrucción de Israel con la excusa de que es un "ente racista, culpable de un genocidio y de crímenes contra la humanidad" (de la declaración de las Organizaciones no Gubernamentales ante la Convención de Durban).
Cómo olvidar la grosera hipocresía del circo de la Convención de Durban, cuando un considerable número de países se empeñó en afirmar que toda expresión antisemita está relacionada con la actividad racista del judaísmo, sosteniendo paralelamente que el movimiento sionista se basa en el sentimiento de superioridad racial parecido al apartheid.
No hay duda que se perdió toda proporción cuando Israel fue mancillada con viejos y conocidos estereotipos, comparándose a israelíes y judíos con nazis y culpándoselos de distintos desastres que ocurren en el mundo ("síndrome Mel Gibson"), acusándoselos y atacándolos en forma desproporcionada y poniéndose en tela de juicio el derecho a la existencia del Estado de Israel como estado judío.
Para Gabriel Schonfeld, director del diario "Commentary", el antisemitismo "la única palabra y la más apropiada para definir el antisionismo, que es tan unilateral, tan determinada en culpar a Israel y exculpar a sus enemigos, usando en forma aterradora el doble mensaje, apresurándose en dirigir sus acusaciones falsas y desprovistas de todo fundamento, dirige sin vacilar el "idioma del Holocausto" contra los judíos, pintándolos a ellos y a los israelíes como la encarnación del mal. Ruth Weiss sostiene, en forma coincidente, que "el fenómeno del antisionismo en nuestros días atrajo hacia sí a todos los estereotipos y los textos básicos del antisemitismo de los poderes fascistas y de la Unión Soviética, difundiéndolos por el Medio Oriente. El estadista sueco Pär Almark pone en tela de juicio que exista algún ser humano que pueda creer en la siguiente declaración: "me opongo a la existencia de Gran Bretaña pero no soy antibritánico".
La historia ya nos ha demostrado que el antisionismo casi siempre viene acompañado de antisemitismo. El Dr. King llamó a la mentira por su nombre: vio cómo se hace uso del antisionismo como cobertura del antisemitismo, y en eso estoy de acuerdo. Tomen por ejemplo la declaración 3379 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (que compara al sionismo con racismo) – estrategia de deslegitimación del derecho de Israel a existir. El historiador e investigador del Islam Bernard Louis escribió que esta tendenciosa declaración fue elegida como el más exitoso reemplazo a una campaña de una malvada propaganda antisemita con el objeto de logar los objetivos ideológicos soviéticos y árabes.
El embajador de Estados Unidos ante la UN por aquella época, el Senador Daniel Patrick Mohinian, escribió en su libro "Un lugar peligroso" que la declaración tendenciosa y vergonzosa no fue dirigida únicamente contra los israelíes sino también contra todos los judíos del mundo. El intelectual William P. Buckly subrayó por aquel entonces que la UN se transformó en un punto de encuentro densamente poblado por quienes lo consideran un punto de encuentro para el antisemitismo desde la Alemania de Hitler", mientras que Leonel Triling sostuvo que durante el ridículo trámite jurídico, el espíritu de Hitler sobrevolaba los pasillos de la UN.
El Senado Americano reconoció el vínculo recíproco existente entre el antisionismo y el antisemitismo, emitiendo una declaración repudiando la votación en la UN y describiéndola como terreno fértil para el antisemitismo. La Cámara Legislativa Australiana adoptó una medida semejante. En 1991, el presidente Bush dijo ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que "el sionismo no es una política, sino que es la idea que llevó a la creación de un hogar para el pueblo judío en el Estado de Israel… comparar el sionismo con racismo es rechazar al mismo Estado de Israel, miembro respetable de las Naciones Unidas". Hasta el Vaticano – en un documento llamado "Mensaje del Papa sobre la Iglesia y el Racismo" – reconoció que el "antisionismo… sirve a veces como cobertura del antisemitismo, nutriéndose y llevando a él". (Parte II, No. 15).
El antisionismo se encuentra por primera vez en la historia con el hecho de que el odio a los judíos se expresa por parte de quienes manifiestan que no odian a los judíos. Hoy día quienes odian a los judíos y agregan leña al fuego del odio ciego, se hacen llamar a sí mismos antisionistas y buscan nuevos horizontes en cuyos marcos poder "envasar" su venenosa ideología. Ellos saben – tal como lo declaró Goebbels – que "se puede mentir y volver a mentir una y otra vez, la gente terminará por creer". Sin embargo no hay ninguna duda de que en todo el mundo el antisemitismo se presenta como antisionismo, con una apariencia un tanto más respetable en apariencia, aunque en el fondo se trata del mismo odio cerval y ponzoñoso.
Existen pruebas contundentes que con mucha frecuencia personajes antisemitas se etiquetan a sí mismos como antisionistas. Y si no, veamos a Kwame Ture. En sus discursos por los campus universitarios de Estados Unidos, la frase favorita de este personaje negro y nacionalista es "el buen sionista es el sionista muerto".Ture dice que no es antisemita sino que exclusivamente antisionista y esto a pesar de estar al frente de la AAPRP, uno de los grupos de extrema izquierda más virulentamente antisemitas de todo Estados Unidos y a pesar de que en sus discursos sostiene que los judíos dominaban el comercio de esclavos y que los sionistas colaboraron con los nazis en la creación del Holocausto. Puede verse con claridad, de este modo, que la hostilidad contra el sionismo por parte de quienes siembran el odio y que son conocidos por el público siempre esta acompañada de manifestaciones contra los judíos. Robert Vistrich fue citado en una entrevista llevada a cabo con Valery Emelianov, miembro de la dirección del movimiento ruso de extrema derecha "Pamyat", en la que Emelianov utilizó la palabra "sionismo" en los lugares donde quedaba claro que el uso de dicho vocablo era como un código que reemplazaba la palabra "judíos", así como también empleando con mucha frecuencia la combinación de palabras "nazis judíos". Es de destacar también a Mustafá Talas, ministro de Defensa sirio, que publicó en 1983 un libro llamado "El pan ácimo de Sión", una calumnia sangrienta disfrazada de manifiesto sobre el comportamiento sionista y sus objetivos. Es dable agregar a esta lista al diputado del Parlamento Argentino por el partido peronista como instrumento para dominar y apoderarse de América Latina y por último al Tribunal de la Isla de Creta, que en un veredicto del año 1984 dictaminó que los Testigos de Jehová son un típico ejemplo de la confabulación sionista para dominar al mundo.
Aún el adalid de la izquierda israelí y activista por la paz, el escritor A. B. Yehoshua, identificó al orden del día antisionista. En el mes de marzo pasado subrayó que "dado que no pueden atacar más en forma abierta a los judíos, ahora atacan a los sionistas". Un ejemplo de ello son las declaraciones del tristemente célebre presidente de Irán Mahmoud Ahmedinadzhad respecto de borrar a Israel del mapa y que fueron vertidas en una convención antisionista.
La fundación del estado judío no trajo consigo la anulación del antisemitismo. Todavía existen elementos que necesitan algún chivo expiatorio al cual poder culpar de todo, y el Estado de Israel se presenta para muchos elementos de todo el mundo como el chivo expiatorio más apropiado – el chivo expiatorio judío. El antisionismo es una forma astuta de difamar a Israel y al pueblo judío. Por tal motivo exactamente, el concepto de "antisionismo" debe formar parte de las reglas de corrección política que son armas para la defensa de ciertos grupos. No podemos permitir que el uso del concepto de antisionismo se transforme en algo aceptable o tolerable y tampoco debemos permitir que se oculte su existencia o que se lo ignore.
El Dr. Dvir Abramovich es profesor titular en el Depto. De Estudios Judaicos y se encuentra al frente del Centro para la Investigación de la Historia y la Cultura Judía de la Universidad de Melbourne.


